lunes, mayo 15, 2006

EL TIEMPO EMPAQUETADO

Hace unos meses
mientras caminaba por una de las calles de un país vecino,
me topé con varias cajas sobre la banqueta.
Cajas medianas, normales, de cartón café,
acumuladas unas sobre otras.
Una de las cajas develaba el misterioso contenido.
Decía en letras negras, grandes, mayúsculas y minúsculas
trazadas por mano humana,
la palabra: Kronos.

Pensé entonces en que si me llevaba una de tales cajas
tendría tiempo asegurado para después de la muerte.
Pensé entonces que ni Oscar Wilde se hubiera imaginado esto
para su Dorian Grey.
Pensé que el tiempo venía empaquetado en pequeños sobrecitos
y que podría ser soluble,
con sabores y listo para disolverse en agua.
Se me antojó hacerme sopas de tiempo incomprensible,
sabor tiempo improbable,
tiempo inamovible,
tiempo imparable.
En esas andaba cuando al tiempo me lo robé en un segundo
y lo guardé convertido en la imagen detenida del tiempo:
Su fotografía.

PD: Siempre pensé que los primeros en vendernos el tiempo empaquetado
serían los japoneses no los gabachos, me equivoqué.

By: Poeta Empírica, S.A. de C.V.